¡Es imposible olvidar la época dorada de este deporte!
¿Cómo no recordar nombres de jugadoras de tanto relieve como Norma Lucía Lozano, Amanda Rivera Baena, las hermanas Sonia y Alicia Barbosa Mercado, Amparo Durán Vera, Poldy Sánchez?
¿O de otras de tantas jugaron que brillaron con luz propia en escenarios del país y de otras naciones como Zulay Hinestroza Perea, Rut Elena Salazar, Selene Roa, Nayibe Gómez Ramírez, Sandra Mosquera, Ángela Serrato, Vilma Guativa, Marcela Vargas Cuéllar, Ruby Martínez Hernández y muchas más? Es, sencillamente, imposible olvidar sus nombres.
Y las famosas e inolvidables basquetbolistas afiliadas a la Liga del Meta, maravillosamente dirigidas por el maestro Jair Marín Montoya y con la acertada gestión del entonces Presidente de la rectora del baloncesto metense Álvaro Mesa Amaya, ambos desaparecidos físicamente.
Bajo ningún concepto debemos menospreciar ni subvalorar la campaña que han desarrollado entrenadores de equipos femeninos como los profesores Miguel Giraldo, Wilder Reinosa (q.e.p.d.) y Marco Aníbal Mendoza, consistente en la exitosa continuidad del rotundo éxito cosechado por aquellas selecciones de antaño, sin que resultados similares hayan podido conocerse.
Pero años después apareció otra «camada» de notables jugadoras entre quienes recordamos a Abilene Lozano, Yelizeth Parra, Doris Lucía Blanco, Lucía Urrea, Gladis Gutiérrez, Alcira Consuelo Gómez y otras, muchas otras, más.
¡Qué diferencia tan abismal registral la afluencia de espectadores a un juego de la actual Liga Profesional de Baloncesto a la voluminosa cantidad de público que asistía al recordado coliseo «Los Conquistadores» para animar a la selección Meta cuando se enfrentaba a potencias de regiones como Valle del Cauca, Antioquia, Bogotá, Norte de Santander, Caldas, Chocó o Santander, entre otras!
Evocando esos inolvidables momentos que, seguramente, no podremos volver a revivirlos, traemos a la memoria un trozo de un bella canción cuyo comienzo es éste: «Recordar es vivir cuánto se ha amado; recordar es vivir un grato pasado».


