América descendió a los infiernos

David Leonardo Quitián Roldán
Sabado, Diciembre 24, 2011 - 13:27   Por:David Leonardo Quitián Roldán

La historia del América ha estado más signada por la tristeza y el dolor que por el júbilo y el alivio. Los rojos de Cali siempre fueron el equipo discriminado por la élite y arropado por el pueblo vallecaucano. El onceno querido por el Distrito de Aguablanca, Siloe y el barrio obrero. Por ese origen humilde nunca ganaban nada a pesar de que su fundación (1927) era anterior a la de su hermano rico: el Deportivo Cali (1943); equipo que siempre se llevaba todos los aplausos y que sumaba cinco estrellas cuando los escarlatas apenas obtenían su primer título “Aquel 19” de diciembre de 1979 como lo recuerda la famosa canción 

Por esa orfandad de títulos y por el estrato profano de sus feligreses, estos bautizaron al cuadro de sus amores como “la mechita” ya que por más que le rezaran a Dios y al diablo nunca lograba saborear ni los bordes de la gloria. Sin embargo otra calamidad le sobrevino al desafortunado equipo: Benjamín Urrea, un dirigente de entonces maldijo al club por la decisión de sus socios de volverlo profesional y ese poderoso conjuro, la “maldición del garabato” (así apodaban al directivo) pesó sobre las cabezas de futbolistas, aficionados y periodistas que magnificaron la superstición haciendo que muchos crédulos taparon el diablo del escudo con esparadrapo y dijeran que la mala suerte en el torneo colombiano, primero, y en las cuatro finales perdidas en las Copas Libertadores, después, se debían a ese juramento y al hecho de vindicar la imagen de satán en un blasón.

Otros aseguraron que la falta de fortuna era el precio justo por la entrada de dineros calientes del narcotráfico. Lo absurdo de ese argumento es que otros equipos también han debido responder por esa conducta, pero hoy están salvados por el gobierno o fueron comprados y son patrocinados por grandes empresas, mientras que “la mecha” pagó los platos rotos con algo peor que la lepra: la Ley Clinton que condenó al club a la muerte financiera. Nadie lo quiso patrocinar más y su economía de debió manejar como equipo de barrio; con plata de bolsillo. Eso, sumado a la rapiña de la dirigencia local y a los bandazos en su administración lo convirtieron en una sombra de la otrora grandiosa institución de los 80’s y 90’s. Así sobrevivir era muy fregado.

Son casi 85 años de historia, de los cuales el esplendor fue de 1979 a 2002 donde acumuló 12 estrellas y cuatro finales de Libertadores; la última la cosió al escudo en diciembre de 2008. Eso da veintitrés años de mieles frente a 74 de decepción e impotencia. Muchos capítulos para recordar y olvidar: el penal del “Pipa” de Ávila botado ante Argentinos Juniors en 1985, las dos derrotas ante River Plate (primero por la calidad de Juan Gilberto Funes y la segunda por el grosero error de Óscar Córdoba) y la dolorosa caída en Santiago de Chile, ante un equipo de veinteañeros que defendían los colores del Peñarol (dirigidos por el “Maestro” Tabares), que alcanzaron el título ¡a siete segundos del pitazo final del alargue! América era campeón con el empate (de hecho, con la reglamentación de hoy hubiese sido declarado ganador antes de ese partido ya que en esa época no valía doble el gol visitante) y Diego Aguirre nos mató la ilusión con infinita crueldad. Muchas lágrimas derramadas en esa y en otras finales perdidas por tandas de penales como ante Nacional (por penal marrado por Foad Máziri) y el Chicó (por penaltis botados por Ramos y Arango). Los cobros desde el punto blanco nunca nos han sido favorables: hemos perdido siete series mediante esa vía en la que sólo una vez triunfamos (ante Santa Fe en el título de la Merconorte de 1999). Ese sambenito ha sido el calvario de todos los que nadamos en la afición del averno.

Ahora habrá que sumar al “Tigre” Castillo a la galería de ilustres que fallaron en el disparo decisivo. También ese muchacho, el arquero de Patriotas Carlos Chávez, confeso hincha del América (como también lo admitió “Pepe” Moreno antes de clavarnos el gol ante Caldas) y que al clavar la última puntilla desde los doce pasos al féretro americano, no celebró. A él lo recordaremos mucho por enviarnos a nuestra verdadera casa: el infierno. Tampoco podremos olvidar el 17 de diciembre. Fecha en la que para muchos fieles de la banda del diablo, murió el fútbol. Amén.

Twitter: @quitiman
quitiman@yahoo.es
 

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